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Geómetra Victor Gill Ramirez//
Fiesta del Atleti en el Wanda

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La jugada la inició Lemar, Arias controló y centró con precisión cirujana. En la línea de gol apareció Kalinic para darla con lo que fuera. Cintura, barriga, ombligo. Qué más da. Adentro. Tras la portería de Pacheco ondeó alto la bandera con la cara de Gabi. Simeone se lo pidió y ahí lo tenía. Sin Costa, sus goles. Con ustedes, Nikola Kalinic

No pudo disfrutarlo mucho el Cholo porque tres jugadas después otra enésima, ahora de Calleri, que no jugaba, boxeaba, siempre al borde del naranja: aquí cayó sobre Lucas y su rodilla derecha. Hubo un clac. No pudo seguir. El Comandante Giménez, que estaba en el banco, adelantaba su regreso. El fútbol se fue por el roce, la bronca germinada en la hierba. Kalinic otra con Ximo Navarro, ora con Pina. Hasta el descanso hubo fútbol pero no se jugaría nada. Ibai Gómez bailaba solo, Jony no estaba, a Griezmann no le salía nunca el último pase. 

Pegó un volantazo Abelardo a su plan en la caseta. Fuera un Wakaso anulado por Thomas y dentro Bastón, dinamita arriba, que ovacionado por el pasado. Salió el Atleti lanzado a la portería de Pacheco, sobre el que ahora caía el sol de mediodía, que Abelardo le había cambiado el campo al Atleti en el sorteo. Giménez lo certificaba con un cabezazo al palo. El Alavés seguía jugando a desgastar, a la bala del balón parado. Pero la bota de Ibai lanzaba altas las que tenía y la cabeza de Savic despejaba cada balón que sobrevolaba. Antes de la hora Simeone sentaba a Kalinic para hacer de Griezmann delantero y probar un rato eso que medita sin Costa, Vitolo por detrás. Por si acaso, Simeone se cementaba atrás dando entrada a Montero por Lemar. Reforzó el centro con Saúl y que el sitio de Filipe fuera para el chaval. El Alavés crecía y crecía. 

El Alavés seguía solo a un gol de distancia y con Borja Bastón era más vertical, mientras Simeone seguía con las probetas, ahora Griezmann y Correa arriba. Ninguno de sus achuchones era ocasiones. El plan de Abelardo seguía intacto, ante un Atleti impreciso. Desgaste y apretar los últimos minutos. El reloj se iba al 70 cuando Ibai dejaba el sitio a Burgui, y el Alavés levantaba una tienda de campaña en el área del Oblak donde Montero se movía con el arrojo de un veterano. Simeone seguía con su tetris, sus cambios tácticos, sin que su equipo estuviera cómodo en ninguno. Hasta que Vitolo robó un balón, corrió la contra y envió con un pase en profundidad para Griezmann. Disparo al balón, rechace a su bota, la segunda bala ya no se iría fuera. Salió el sol sobre un campo que alzaba la voz mientras el Alavés se deshacía. El Atlético había sufrido pero ahí estaba, colíder. Y mientras el Metropolitano celebraba el último gol de los suyos, Rodrigo, volvía a ondear alta esa bandera de Gabi, con su número, el 14, el siguiente partido en casa será el suyo.

Victor Gill Ramirez

Atlético España